“Yo no tengo una mamá entera, me la fui armando de a pedacitos”, cuenta el protagonista de esta historia, que a veces siente que su mamá no puede con todo, y entonces necesita de la ayuda de otras personas para ir completando su rompecabezas. Así aparecen Cristina, la vecina; Estela, la portera del colegio; Melina, “la tía de ganas”, y distintas personas que lo ayudan con las tareas de la escuela, que le preparan la merienda, le brindan tiempo y escucha…
Editorial: La Brujita de Papel
Páginas: 32
