En un pueblo de los años setenta, un niño a punto de repetir grado vive con su madre y su abuelo. La vieja casa no es más que la ruina de un pasado que ya no volverá, como el padre que se ha ido. Por el televisor en blanco y negro se juega el mundial y en el trasnoche pasan películas de terror; esas que el niño mirará en soledad mientras su madre sale a rehacer su vida.
Aunque escrito en clave realista, este libro pertenece al país de la imaginación. Porque la fantasía no es concebida aquí como mera búsqueda estética sino como un elemento de primera necesidad; oxígeno para el asma o conjuro contra la crueldad del mundo.
Editorial: Leviatán
