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Descripción

A todo poeta le llega, en algún momento, la necesidad de reflexionar sobre su quehacer. No todos los poetas, sin embargo, pasan de la reflexión al arte poética. A Alejandro Méndez Casariego, el tema parece haberlo alcanzado como un punto de inflexión inevitable en un oficio que practica desde hace ya muchos años.

El poema como resultado de una decantación: el vivir diario, el devenir a veces monótono, a veces frustrante, de lo cotidiano. Los sueños, residuo de la noche. La experiencia que pasa por el cuerpo del que enuncia –Alejandro, en este caso–, como por un embudo y deja un sedimento hecho de palabras, hilo frágil con el que intentará comunicar al mundo su visión de las cosas y que constituye su legado: lo que quedará cuando se haya extinguido. Podría parecer grandilocuente, pero lo grandilocuente, en la pluma de Méndez Casariego, suena siempre en tonalidades menores.

Punto de fuga no debería engañarnos acerca de sus intenciones. No se trata sólo de reflexionar sobre la creación, sino de tomar, con sutil ironía, el pulso de los tiempos que corren, el lugar de la poesía en un mundo donde el individuo parece ser la medida de todas las cosas. Disección tan minuciosa que, de no estar atentos, podría pasar desapercibida. -Mercedes Álvarez

Autor: Alejandro Méndez Casariego

Editorial: Mascarón de Proa

Páginas: 88