Los constructores de imperios es una obra premonitoria: una familia sube de piso en piso, pero su ascenso es en realidad un descenso. La casa está habitada por un mal recurrente del que intentan librarse: el schmürz, un conglomerado de malos recuerdos, mentiras y culpas en el que la familia se desahoga. Hasta que estalla, y el padre tiene que darse cuenta de que su ceguera —su falta de voluntad para ver— es la causa misma de su propio naufragio.
Editorial: del Zorzal
Páginas: 96
