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Descripción

Ya se sabe que las huellas del yurumí, el oso hormiguero, son profundas. Por el tamaño de las patas y su pesado cuerpo. Pero hubo un tiempo en que las huellas fueron pequeñas y leves. Eso fue hace mucho, cuando, antes de ser animal, el oso hormiguero fue persona. Se trata de una vieja historia, algunos creen que es cierta y otros no, pero todavía se cuenta entre los matacos.

Autor; Marta Canela Prada

Editorial: Sudamericana

Pg. 32