En 1543, Nicolás Copérnico demostró que la Tierra giraba alrededor del Sol y, con ello, revolucionó siglos de presunción escolástica. Se vislumbraba una nueva era, guiada por la observación, la tecnología y la lógica.
Pero los presagios y los elixires no desaparecieron de manera instantánea de los laboratorios. Durante mu cho tiempo, aún se podían encontrar amuletos y pociones entre relucientes instrumentos de metal y grandes tomos encuadernados en cuero. La línea entre lo natural y lo sobrenatural seguía siendo porosa e indefinida.
Desde el gélido observatorio danés de Tycho Brahe hasta el taller humeante y sulfuroso de John Dee, la historiadora Violet Moller nos traslada a los albores de la ciencia europea para revelarnos un deslumbrante mundo olvidado, donde todo conocimiento, por arca no que fuera, podía buscarse con buena fe.
Editorial: Taurus
Páginas: 304
