En transformación permanente, la poesía de Ida Vitale oscila entre la urgencia de su etapa montevideana y la lenta maceración de sus poemas peregrinos errantes. Con la duda como timón, la poeta deja que las palabras propongan y que la poesía se vuelva de ese modo un espíritu mutante que deja en evidencia un permanente conflicto de sentido. El caos y el orden como parte del mismo cielo, lo claro y conciso habitando un vasto océano inabarcable, portando como única seña, que ante la poesía no valen trampas ni atajos. -Diego Recoba
Editorial: Caballo Negro
Páginas: 262
